9 claves para prevenir un ACV

Antes, durante y después. El ataque cerebrovascular (ACV), la principal causa de discapacidad en el país y la tercera de muerte, requiere actuar en esas tres instancias. Antes, para prevenirlo, controlando los factores de riesgo que contribuyen a que ocurra. Durante, con el reconocimiento de los síntomas que demandan atención urgente para disminuir las probabilidades de secuelas o de fallecer. Y después, para evitar que vuelva a producirse.

Instituciones médicas, especialistas y asociaciones de pacientes se unen para concientizar sobre factores de riesgo y signos del ataque cerebral con el objetivo de reducir la carga de enfermedad. Y para pedir políticas públicas que fomenten la prevención, el acceso al tratamiento agudo y el apoyo a pacientes y cuidadores.

Qué es un ACV

Un ACV ocurre cuando el flujo sanguíneo se interrumpe en cualquier parte del cerebro. Puede ser a causa de un coágulo de sangre que tapona una arteria del cerebro (ACV isquémico, el tipo más frecuente) o como consecuencia de que un vaso sanguíneo se dilate y se rompa (se llama ACV hemorrágico, que suele tener peor pronóstico).

Claves para prevenir un ACV

Existen factores de riesgo bien identificados que aumentan las chances de sufrir un ACV, algunos no se pueden modificar (la edad, el sexo, características genéticas, por ejemplo) pero muchos otros sí. En general, las recomendaciones para evitar un ACV son muy similares a las del cuidado del corazón e incluyen las siguientes pautas:

✔Controlar la presión arterial alta. La hipertensión es uno de los principales factores de riesgo para un ACV, por lo que controlar los valores de presión es clave. En Argentina, por los menos uno de cada tres adultos es hipertenso y alrededor de la mitad de ellos desconoce que tiene sus valores de presión arterial por encima de lo normal (a partir de 14/9 se considera hipertensión).

Frente a un ACV previo, reducir la presión arterial puede ayudar a prevenir un accidente isquémico transitorio (AIT) o un accidente cerebrovascular posterior.

Hacer ejercicio, controlar el estrés, mantener un peso saludable, reducir la cantidad de sodio de los alimentos y limitar o evitar el consumo de alcohol ayudan a mantener la presión bajo control y, en consecuencia, favorecen la prevención del ACV. Además de recomendar cambios en el estilo de vida, el médico puede recetar medicamentos para tratar la hipertensión.

✔Reducir el colesterol y las grasas saturadas. Consumir menos colesterol y grasa, especialmente grasas saturadas y grasas trans, puede ayudar a reducir la formación de placas en las arterias. Si los cambios en la dieta no alcanzan para controlar el colesterol, es probable que se requiera tratamiento farmacológico.

✔Dejar de fumar. El tabaquismo aumenta el riesgo de sufrir un ataque cerebral entre un 50% y un 70%. Los fumadores pasivos (que inhalan el humo del tabaco ajeno) también tienen riesgos.

✔Controlar la diabetes. En Argentina, el 12,8% de la población adulta tiene diabetes, una enfermedad que duplica el riesgo de sufrir un ACV. El manejo de la diabetes requiere dieta, ejercicio, control de peso y medicamentos.

✔Mantener un peso saludable. La obesidad también incrementa el riesgo de ACV. Adelgazar contribuye a controlar mejor la presión, el colesterol y la glucosa en sangre.

✔Llevar una dieta rica en frutas y vegetales. Una dieta saludable debe incluir al menos cinco porciones de frutas o vegetales al día. Especialistas recomiendan adherir a dietas estilo mediterránea o DASH, que ponen énfasis en el aceite de oliva, las frutas, los frutos secos, los vegetales y los cereales integrales y son bajas en grasas saturadas. Además, es clave reducir el consumo de sodio.

✔Hacer actividad física en forma regular. El ejercicio ayuda a reducir la presión arterial, aumentar el nivel de colesterol «bueno» y mejorar la salud general de los vasos sanguíneos y el corazón. También ayuda a contrar el peso, la diabetes y a reducir el estrés. Se aconseja realizar unos 30 minutos de actividad (como caminar, trotar, nadar o andar en bicicleta) la mayoría o todos los días de la semana.

✔Comprobar tu pulso. La fibrilación auricular (FA) es la arritmia más frecuente y quienes la presentan tienen cinco veces más chances de sufrir un ataque ACV. Los latidos irregulares del corazón favorecen la formación de coágulos que pueden viajar hasta el cerebro y provocar un bloqueo. La detección de esta arritmia es clave para iniciar un tratamiento.

Síntomas del ACV

«El ACV es uno de los eventos más terribles que puede sufrir una persona, ya que las capacidades mentales, el movimiento, la capacidad de comunicarnos, de ver, de sentir, de mantener una vida independiente y hasta la propia vida puede comprometerse en un instante», asegura el neurocirujano Pedro Lylyk, referente internacional en el tratamiento del ACV y presidente de FENERI.

Se trata de una emergencia médica tan grave como el infarto cardíaco o el traumatismo grave. Y actuar con velocidad es clave porque por cada minuto de evolución de un ACV que involucra una arteria cerebral grande, se pierden 2 millones de neuronas.

Reconocer los síntomas es fundamental para ayudar a una persona que está sufriendo un ACV. Ante la sospecha, lo primero que hay que hacer es llamar inmediatamente al servicio de emergencias (107 o número de emergencias de su obra social o prepaga). Ese contacto con reconocimiento de síntomas dispara un protocolo específico del servicio de emergencias.

Algunos de los síntomas que se presentan en esta patología de forma muy aguda son:

✔Dificultad para hablar y entender lo que otros están diciendo. Se puede experimentar confusión, dificultar para articular las palabras o para entender lo que se dice.

Parálisis o entumecimiento de la cara, el brazo o la pierna. Suele afectar solo un lado del cuerpo. Una prueba útil es tratar de levantar los dos brazos sobre la cabeza al mismo tiempo. Si uno comienza a caer, es posible que esté sufriendo un ACV. También es un signo de alarma si, al tratar de sonreír, uno de los lados de la boca cae (sonrisa asimétrica).

Problemas para ver en uno o ambos ojos. Ocurre de manera repentina. También se puede ver doble.

Dolor de cabeza súbito y grave, que puede estar acompañado de vómitos, mareos o alteración del conocimiento.

✔Problemas para caminar. Pérdida del equilibrio o coordinación, sensación de vértigo o mareo.

Fuente: Clarin.com

1 comentario
  1. Hace 2 años tuve un ACV se manifestó con un fuerte dolor en la nuca, inmediatamente me llevaron a la clínica donde me operaron al día siguiente. Además de una zonda porque se juntaba líquido en el cerebro. Quedé 43 día en la clínica y luego para recuperarme porque estaba en silla de ruedas estuve internada en un hogar con zonda para orinar, hasta que empecé a rehabilitarme con kinesiología. Donde estaba hay un pasillo de 20 metros el cual hacía a diario hasta 100 veces por día. Hace dos años vivo nuevamente en mi casa feliz de recuperarme. Siempre me cuidé, caminaba 4km por día, no fumo, no bebo y no estaba con exceso de peso, que pasó o lo se, pero acá estoy caminando a diario. Les mando un abrazo soy Stella

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