¿Comienzan los problemas de peso de los bebés con los biberones grandes?

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Un estudio sugiere a los padres que de chiquitos hay que darle biberones más pequeños ya que podrían ayudar a prevenir la obesidad temprana.

Un nuevo estudio reveló que darle a los bebés la leche de fórmula en una mamadera grande podría ponerlos en un riesgo más alto de un aumento de peso y de una proporción entre el peso y la estatura mayores de lo normal.

Los investigadores llegaron a esta conclusión luego de evaluar a 298 bebés, donde encontraron que el tamaño del biberón en la primera infancia es un factor importante para medir el aumento de peso y un riesgo más alto de obesidad a los 6 meses de edad.

«Potencialmente les estaban alimentando en exceso», explicó el Dr. Charles Wood, pediatra y coautor del estudio.

«Intentamos averiguar los factores modificables a principios de la vida que pueden prevenir la obesidad o fomentar un crecimiento sano en el primer año de vida», añadió Wood, de la división de pediatría general y medicina adolescente de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.

El estudio concluyó que reducir el tamaño de la mamadera podría ser una forma de prevenir la obesidad de inicio temprano. Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU. reportan que la obesidad infantil ha aumentado en más del doble en Estados Unidos en los últimos 30 años.

A los bebés de este estudio les alimentaban de forma exclusiva con biberones que contenían la leche de fórmula, no leche materna ni leche materna exprimida, entre los 2 y los 6 meses de edad.

Casi la mitad de los padres usaban una mamadera «grande», una con capacidad de 177 mililitros de leche de fórmula. En general, el aumento de peso promedio fue de unos 2,7 kilos, pero los bebés alimentados con un biberón grande aumentaron unos 198 gramos más que lo nombrado anteriormente  y tenían una proporción entre el peso y la estatura más alta cuando cumplieron seis meses.

«Los bebés alimentados con biberón  grande podrían estar en un mayor riesgo de ser alimentados en exceso, sobre todo si los padres animan al bebé a acabarse el biberón aunque muestre señales de saciedad», explicó Wood.

Otras investigaciones han reportado que los bebés alimentados con leche de fórmula tienen un riesgo más alto de obesidad en un momento posterior de la vida. Los investigadores también han encontrado que los bebés alimentados con leche materna en mamadera, en comparación con el seno, también aumentan más de peso.

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) afirma que tanto la leche materna como la leche de fórmula son seguras y saludables. Pero la Academia sugiere amamantar exclusivamente durante el primer año, para la salud en general y para reducir el riesgo de obesidad. A los seis meses se pueden introducir una variedad de alimentos sólidos saludables y una taza para el bebé, aconsejan.

«Soy pediatra, y dar el seno es una prioridad», aseguró Wood. «Pero hay un porcentaje significativo de familias que alimentan con leche de fórmula. En esos casos hay que tener en cuenta los tamaños de los biberones para ayudar a promover un crecimiento sano».

La Dra. Elsie Taveras, profesora asociada de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston, dijo que las mujeres eligen alimentar con biberón por varios motivos. «Debemos ir más allá de biberón versus seno, hasta cierto punto, y dar a las madres que alimentan con biberón una orientación equivalente», planteó Taveras.

En los bebés alimentados con biberón, «la leche adicional en el biberón podría ser una pista más grande que la saciedad del bebé de que la alimentación no se ha terminado, sobre todo cuando un padre no está consciente de saber cuándo el bebé está lleno», añadió.

Taveras alabó el estudio por su observación del control de la porción. Y sugirió que los padres trabajen con el pediatra de su hijo para comprender las señales infantiles de hambre y saciedad. Los cuidadores no deben permitir que la leche que quede en el biberón represente una necesidad de seguir alimentando, planteó.

Los padres deben estar atentos a las señales

Wood y Taveras coincidieron en que hay que prestarle atención a que el bebe esté satisfecho y no darle de comer de más, ya que eso ayuda al principio de obesidad. Por tal motivo, los especialistas piden que los padres le pongan atención a las siguientes señales de realizan los bebes cuando se alimentan con biberones:

*Hambre: boca abierta, chasqueado de los labios, la mano en la boca, inclinarse hacia el biberón (el llanto es una señal extrema de hambre).

*Saciedad: Apartarse del biberón, darle manotazos a la mamadera, sacudir la cabeza, actuar de forma distraída y pasear la mirada durante la alimentación, quedarse dormido.

«Cada bebé come de forma distinta, pero a los 2 meses, ingieren unos 118 mililitros. Lo ideal es que, con un bebé pequeño, se llene un biberón con esos mililitros y ver si quieren más, y si es así, hacer más. Realmente se trata de ver si están llenos», sugirió Wood.

Los autores del estudio añadieron que se necesita más investigación para comprender del todo el vínculo entre la alimentación con la mamadera y el riesgo de obesidad. Los investigadores seguirán a estos niños a medida que crezcan para determinar si el aumento de peso en esta etapa es significativo.

El estudio aparece en la edición en línea del 7 de junio de la revista “Pediatrics”.

 

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