FAO: Nutrición Humana en el Mundo en Desarrollo… Leche

FAO: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (por sus siglas en inglés FAO) es una organización específica de la ONU que conduce las actividades internacionales encaminadas a erradicar el hambre. Brinda sus servicios tanto a países desarrollados, como a países en vías de desarrollo… Más…

Los alimentos de origen animal no son esenciales para una dieta adecuada, pero son un complemento útil para la mayoría de las dietas, en especial las de países en desarrollo que dependen sobre todo de un alimento básico rico en carbohidratos, como un cereal o una raíz tuberosa. La carne, el pescado, los huevos, la leche y los productos lácteos, suministran proteína de alto valor biológico, que en general es un buen complemento de los alimentos vegetales con un contenido limitado de aminoácidos. Estos productos son además ricos en otros nutrientes. El hierro suministrado por la carne y el pescado se absorbe con facilidad y mejora la absorción del hierro de los alimentos básicos comunes como arroz, trigo o maíz. Sin embargo, los alimentos de origen animal son casi siempre más o menos costosos y no están dentro de la capacidad adquisitiva de las familias más pobres. Las personas con mayor poder adquisitivo de los países en desarrollo y de los industrializados suelen consumir gran cantidad de estos alimentos, y como consecuencia su ingesta de grasa, en particular grasa saturada, puede llegar a ser excesiva, lo que aumenta los riesgos de enfermedad coronaria y obesidad. Los americanos consumen cerca de 80 kg de carne por persona por año, casi 0,25 kg diarios.

LECHE Y PRODUCTOS LÁCTEOS

La leche de los animales y otros productos lácteos son altamente nutritivos y pueden desempeñar una función importante en las dietas de los seres humanos (niños y adultos). La composición de la leche varía según el animal del que proviene, y satisface la velocidad correcta de crecimiento y desarrollo para las crías de estas especies. Por lo tanto, para los niños, la leche humana es mejor que la leche de vaca o cualquier otro producto lácteo. La lactancia exclusiva, sin otros alimentos o líquidos, es el método óptimo de alimentación durante los primeros seis meses de vida de un bebé (véase el Capítulo 7). Continuar la lactancia por varios meses más es de gran valor, mientras que se habitúa el niño a otros alimentos. Si la leche materna se mantiene como el principal alimento del niño durante el segundo o tercer año de vida, entonces no es necesaria la leche animal en su dieta.

La composición de la leche humana y la leche de vaca se compara en el Capítulo 7 (Cuadro 7). Excepto por ciertas vitaminas, la composición de la leche materna es bastante constante, sin importar la dieta de la madre. La desnutrición materna no hace que se produzca leche de menor contenido de nutrientes, pero reduce la cantidad que se suministra. Puede tener una proporción baja de algunos nutrientes como tiamina y vitamina A, si en la madre hay carencia de ellos.

La caseína y la lactoalbúmina, proteínas de alto valor biológico, son los constituyentes más importantes de la leche de vaca. El carbohidrato de la leche de vaca es el disacárido lactosa. Existe presencia de grasa en forma de glóbulos finos, que tienden a juntarse y elevarse a la superficie. La grasa tiene un alto contenido de ácidos grasos saturados. El contenido de calcio en la leche de vaca (120 mg por 100 ml) es cuatro veces el de la leche humana (30 mg por 100 ml) porque los terneros crecen con más rapidez y tienen un esqueleto de mayor tamaño que los niños y por lo tanto necesitan más calcio. Cuando a un bebé se le alimenta exclusivamente con leche de vaca, el exceso de calcio no le produce ningún beneficio pero tampoco le causa ningún daño. No produce una tasa de crecimiento por encima del óptimo. El exceso se excreta en la orina.

La leche es también una excelente fuente de riboflavina y vitamina A, buena fuente de tiamina y vitamina C, pero es pobre en hierro y niacina. La madre por lo general aporta a su criatura una buena cantidad de hierro antes del nacimiento. Sin embargo, esta cantidad se agota hacia el sexto mes de vida, y si el bebé se alimenta sólo de leche en forma prolongada, puede desarrollar una anemia por deficiencia de hierro.

La cantidad de tiamina en la leche humana varía más que los otros constituyentes y depende en gran parte del consumo de esta vitamina por parte de la madre. En las criaturas amamantadas por madres con carencia de tiamina, pueden presentarse casos de beriberi. El contenido de vitamina A en la leche materna depende hasta cierto punto de la alimentación de la madre.

A pesar de la variación en la composición de la leche en los diversos animales, toda leche es rica en proteínas y otros nutrientes y constituye un buen alimento para los seres humanos, en especial para los niños (Foto 65). Aunque la mayoría de la leche de animales para consumo humano proviene de vacas (Foto 66), en ciertas sociedades es importante la leche de búfalos, cabras, ovejas y camellos. Algunas personas también tienen tabúes contra la leche.

En muchas partes del mundo, la leche agria o cuajada se consume con más frecuencia que la fresca; en realidad, a algunas personas les disgusta la leche fresca. No hay necesidad de cambiar este hábito, pues la leche cuajada se conserva durante más tiempo, retiene su valor nutritivo y puede ser más digerible y más higiénica que la leche fresca. Sin embargo, es mucho más seguro consumir leche hervida y guardada en un recipiente limpio, porque la leche puede ser un vehículo para transmitir algunos organismos patógenos.

La pasteurización de la leche efectuada eficientemente en una planta lechera, reduce en gran parte el riesgo de la multiplicación de organismos patógenos, siempre y cuando la leche se deposite en recipientes limpios para la entrega directa al consumidor. Sin embargo, en muchos pueblos pequeños donde no hay un buen control de la pasteurización, es posible que la leche no se caliente a la temperatura adecuada, los recipientes no estén bien limpios, y la leche salga de la planta a grandes contenedores para ser embotellada en otra parte en un ambiente no higiénico. El consumidor no debe confiar mucho en todas las leches rotuladas como «pasteurizadas», porque éstas no están necesariamente libres de organismos patógenos.

En muchos países, donde la leche de vaca es un artículo normal de la alimentación, es una buena costumbre pasar a los bebés de la leche materna a una dieta en la cual la leche de vaca juega un importante papel. Esta es una práctica valiosa, pues ayuda a garantizar que el niño recibirá una dieta balanceada que aporta todas las necesidades para su crecimiento, desarrollo y salud.

Algunas personas limitan su consumo de leche debido a una intolerancia a la lactosa, condición que resulta de bajos niveles de la enzima digestiva lactasa, responsable de digerirla, el principal carbohidrato de la leche. Quizá es normal para los adultos humanos tener bajos niveles de lactasa intestinal, y la condición es muy común en la raza de color. La investigación ha demostrado que casi todas las personas con intolerancia a la lactosa pueden en realidad consumir leche en cantidades moderadas (de tres a cinco tazas de leche diariamente) sin desarrollar síntomas.

Leche desnatada y leche en polvo descremada

La leche desnatada es leche a la cual se le ha retirado la grasa, generalmente para preparar mantequilla. En su forma seca (LPD), es un producto familiar en muchos países. Contiene casi toda la proteína de la leche, así como carbohidratos, calcio y vitaminas B. Es un excelente alimento, sobre todo para quienes reciben dietas donde predominan los carbohidratos o los que tienen necesidad extra de proteína. En algunos lugares se suministra LPD a las personas que tienen necesidades especiales, a través de clínicas y centros de salud. Se usa ampliamente en hospitales y clínicas como la base del tratamiento de la malnutrición proteinoenergética. Además se suministra en las clínicas de bienestar infantil para evitar esta forma tan devastadora de malnutrición. La leche descremada es un alimento excelente para agregar a cualquier dieta, pero es muy útil en la alimentación de niños y mujeres embarazadas y madres lactantes. Sin embargo, no es un buen sustituto de la leche entera para los niños. Algunas veces se agrega a suplementos como la mezcla maíz/soja/leche (MSL).

Leche entera en polvo

Este producto, como su nombre lo indica, es leche entera que se ha sometido a un proceso de secado. A diferencia de la LPD, contiene grasa. Es apta para los bebés cuando no hay disponibilidad de leche materna.

Leche evaporada y leche condensada

Son leches a las que se ha retirado una gran parte del agua pero todavía están en forma líquida. La leche condensada se endulza con azúcar, mientras que la leche evaporada no tiene azúcar adicional. A muchas marcas de leche condensada se les agregan vitaminas. Estas marcas se deben preferir a las que no tienen vitaminas, especialmente si se utilizan en la alimentación de niños pequeños, aunque no son buenos sustitutos de la leche materna para los bebés.

Yogur y leches agrias o fermentadas

En el proceso de fabricar yogur y leche fermentada, se utilizan diversos organismos. Estos productos son fáciles de preparar, muy nutritivos, se conservan mejor y son menos propensos que la leche fresca para albergar organismos patógenos. Se debe promover su uso.

Caseína

La caseína es la proteína de la leche. Tiende a ser bastante costosa. Comúnmente se utiliza como parte de una fórmula o mezcla para el tratamiento de niños con MPE (véase el Capítulo 12).

Queso

La producción de queso surgió sin duda del deseo de los campesinos de conservar algo del exceso de leche del verano. Hay numerosos procedimientos para fabricarlo, pero esencialmente el queso se produce al dejar que la leche se cuaje y retirar después parte del agua. Se le puede agregar sal y otros condimentos. La fabricación de queso es una forma excelente de utilizar cualquier sobrante de leche que se produce durante la estación de alto rendimiento lechero.

Fuente: fao.org

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