La demencia y la música

A Luke Mitchell ya no se le entiende nada cuando trata de hablar. Y sin embargo cuando le ponen los auriculares y canta al compás de sus canciones favoritas, lo hace sin ningún problema.

«Es totalmente increíble», le describió con una sonrisa a BBC Mundo su sobrina, Val Turly.

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Luke tiene 80 años y vive en una residencia en Escocia, Reino Unido, cerca de la casa familiar.

Le diagnosticaron demencia hace unos cuatro años y desde hace 18 meses escucha regularmente unas listas personalizadas de canciones que según su familia le generan una gran alegría.

Listas de música personalizada

«Ser capaz de reaccionar ante la música es lo único que la demencia no puede destruir».

Con esta frase saluda a los internautas el proyecto «Playlist for life», que desde Escocia anima a las familias y cuidadores a crear listas personalizadas de música con significado para los pacientes con demencia.

El proyecto se basa en la idea de que si a la gente con la enfermedad se le ofrece un acceso frecuente a la música en la que están arraigadas sus memorias y experiencias pasadas, la música puede mejorar su estado actual, disminuyendo la agitación, depresión y ansiedad, mejorando la interacción y aumentando su sentido de identidad.

En la región Grampian de Escocia el proyecto se está utilizando dentro del servicio de salud pública, el NHS.

Jude Scott, líder del proyecto en el hospital Aberdeen Royal Infirmary le dijo a la BBC que «la capacidad de oir es lo primero que le pasa a nuestros cuerpos y lo último que nos abandona».

«Estamos usando canciones que son pertinentes para la gente».

Algunos pacientes «cantan con toda su alma».

Un pequeño trabajo de detective

Según «Playlist for life» no es suficiente con poner canciones relativamente familiares de la era del paciente.

La lista debe ser «única para cada persona y llena de significado para el individuo» para que le llegue a su «memoria autobiográfica».

Val Turly y su familia hicieron pesquisas entre parientes y amigos para elaborar una lista inicial de 12 temas.

«No hay duda alguna al respecto: le encantó», recuerda Val Turley.

Entre esos temas había extractos de comedia que le hicieron reir.

Al ver el efecto positivo la familia fue ampliando la lista de música. Crearon una en la que el propio Luke Mitchell, aficionado de siempre a la música, cantaba.

Otra en la que sus amigos y compañeros de una banda de música Folk tocaban y cantaban.

«Vimos cómo se quedaba totalmente inmerso en esta música. Y tenía una cara de felicidad y de satisfacción increíble mientras escuchaba las canciones».

«Así que nosotros simplemente nos sentamos mirándolo con una enorme sonrisa», describe su sobrina.

«Estaba metido en su pequeño mundo y parecía muy, muy feliz».

Otra de las canciones favoritas de Luke Mitchell, un gran hincha del Liverpool, su ciudad natal, es el himno de su equipo de fútbol «You will never walk alone».

Val cree que después de escuchar música y cantar, su tío articula las palabras mejor y puede hablar con cierta claridad, pero no es algo que pueda mantener, solo dura un tiempo.

Consejos para crear una lista eficaz

Según el proyecto «Playlist for life» no hace falta que el paciente fuera particularmente musical para que pueda apreciar las canciones.

En su página web ofrecen información y consejos sobre cómo elaborar esas listas de música significativa y personalizada, en cuya creación los familiares tienen un papel clave.

Proponen, por ejemplo, incluir también música familiar de la radio y la televisión, como antiguas series de radio o anuncios con frases o melodías pegadizas.

Según el proyecto escocés el período más potente para la memoria musical va desde la mitad de la adolescencia hasta los primeros años de la veintena.

Por eso proponen investigar con la ayuda de parientes y amigos cómo fue esa época de la vida del paciente, que quizás no sea muy conocida para sus hijos o para las parejas.

¿Qué tipo de música escuchaba? ¿Salía a bailar? ¿Formaba parte de algún grupo religioso o juvenil, como los boyscouts, que tuvieran canciones o himnos? ¿Alguna canción que se cantara en el colegio o en la academia militar a la que fue? Este tipo de preguntas pueden ayudar a encontrar canciones que activen su memoria más lejana.

Desde el proyecto proponen que la experiencia de escuchar esa lista personalizada no sea solo algo individual.

No se trata de poner música constante de fondo, sino de crear oportunidades de cercanía con el paciente.

Hacerlo durante las visitas puede ayudar a crear una interacción con la familia y una conversación en la medida de lo posible.

Val Turly y su familia comparten auriculares con Luke Mitchell varias veces a la semana, durante 30 minutos o una hora.

«Normalmente se sienta contento a escuchar y a cantar y a tararear. Nosotros escuchamos con él e incluso si lo único que hacemos es movernos juntos hacia adelante y hacia atrás al ritmo de la música, él ve que estamos disfrutando con él».

Desde fuera puede parecer una mejoría insignificante, pero después de muchos meses o incluso años sin poder comunicarse, para muchas familias compartir la complicidad de la música lo cambia todo.

Fuente: http://www.bbc.com/

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