La mudanza podría empeorar las notas de nuestros hijos

mudanza pequeños

Un estudio reveló que mudarse a una nueva casa podría ser nocivo para el rendimiento escolar de los chiquitos.

Los niños a los que se desarraiga también son más propensos a tener problemas del desarrollo, encontraron los investigadores. Pero el estudio no probó una relación causal.

La investigación se realizó sobre  19,000 niños de Estados Unidos. Se siguió a los chiquitos desde el jardín hasta el primer año de la secundaria.

La edad del niño en el momento de la mudanza podría plantear una gran diferencia, anotaron los autores del estudio. Y mientras más veces se mudaba el niño, mayor era el potencial de problemas.

«Las mudanzas en la niñez temprana y mediana se asociaban con reducciones en las habilidades sociales del niño, y con aumentos en los problemas emocionales y de conducta, y esos efectos duraron durante años», apuntó la autora del estudio, Rebekah Levine Coley, profesora de psicología aplicada del desarrollo y educativa del Boston College.

Las mudanzas durante la niñez mediana o la adolescencia temprana se vincularon con efectos a más corto plazo en las habilidades de lectura y de matemáticas, dijo Coley. Los efectos de mudarse en esos años también parecieron disminuir con el tiempo, añadió en un comunicado de prensa de la Sociedad de Investigación sobre el Desarrollo Infantil (Society for Research in Child Development).

Las notas en lectura y matemáticas empeoraron con cada mudanza adicional. Cada mudanza se vinculó con unas peores habilidades sociales, y con unas tasas más altas de problemas emocionales y conductuales, reportó el estudio.

Los investigadores también dijeron que mudarse a una nueva casa (incluso sin cambiar de escuela) puede afectar las rutinas diarias, lo que puede interrumpir la concentración de los chiquitos sobre su trabajo escolar, e inhibir el aprendizaje.

Mudarse podría resultar necesario debido a cambios laborales o a los precios altos de la vivienda, planteó la coautora del estudio, Melissa Kull, ex estudiante doctoral del Boston College.

Para ayudar a las familias, «los legisladores, los líderes escolares y los maestros deben desarrollar estrategias para contrarrestar las interrupciones que los cambios de hogar y de escuela plantean para la educación y el desarrollo saludable de los niños», añadió Kull, que actualmente es científica investigadora del Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York.

El estudio apareció en la edición del 25 de mayo de la revista Child Development.

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