La ortorexia: la obsesión por comer sano

Hace un tiempo se puso de moda tener un estilo de vida saludable y a simple vista no parece tener nada de malo, sin embargo, con el correr de los años, se detectó un trastorno de la conducta basado en la obsesión por la alimentación sana, la llamada ortorexia.

Este trastorno fue creado en 1997 por el doctor estadounidense Steven Bratman, especialista en alimentación luego de descubrir que sus pacientes presentaban una obsesión patológica por la salud y la comida sin conservantes como única forma de alimentarse.

Las personas que sufren este desorden alimenticio empiezan con hábitos de vida saludables pero, a medida que pasa el tiempo, empiezan a ser más estrictos e insistentes con la selección de la comida. Dejan de comer carnes, grasas, alimentos cultivados con pesticidas, herbicidas, lácteos, huevos y cualquier sustancia que no sea natural.

Los ortoréxicos pasan horas pensando que van a ingerir, viven mirando canales especializados en comida sana, nutrición y fitness, tanto de TV como de las diversas redes sociales.

El Dr. Steven Bratman afirma que este comportamiento es similar al de las personas que sufren anorexia o bulimia con la diferencia de que los anoréxicos y bulímicos se preocupan por la cantidad de comida que consumen, mientras que los ortoréxicos se obsesionan con la calidad de la misma.

Quienes sufren de ortorexia se sienten orgullosos de su manera de comer, de su autocontrol y menosprecian a los que no siguen sus reglas, motivo por el cual, muchas veces se aíslan socialmente. Por ejemplo, dejan de ir a comer a restaurantes porque no pueden controlar los alimentos, los desespera la idea de que otra persona manipule su comida y para evitar ese mal trago –y bocado- prefieren comer en su casa y seleccionar sus alimentos con los criterios que desean.

A pesar de que este conflicto pueda ocasionar la muerte y que el 28% de la población de los países occidentales muestra indicios de sufrir ortorexia, la OMS –Organización Mundial de la Salud- no la reconoce como una enfermedad, lo que es una situación preocupante.

En Argentina, más precisamente en la Ciudad de La Plata, la ortorexia creció un 40 % en los últimos años y entre las más afectadas están las mujeres de entre 15 y 23 años. El nutricionista argentino Norberto Russo, a raíz de los datos alarmantes, señaló que la obsesión por comer sano se asocia a una mayor circulación de la información, sobre todo a través de internet, que las personas utilizan mal, con serias repercusiones para su organismo.

Ante esta situación, seguramente, más de uno se preguntará cómo puede ser que los alimentos sanos sean malos pero la respuesta es sencilla y cuenta con el apoyo de la mayoría de los nutricionistas: la sociedad tiende a irse a los extremos y como bien sabemos, no es bueno. Por eso, cuando se detecta que un paciente está sufriendo ortorexia lo primero que recomiendan es volver a ingerir los alimentos que la persona había dejado de comer y de esa manera recuperar los nutrientes necesarios para conseguir el querido equilibrio. El equilibrio es el punto ideal, no hace falta dejar de comer carnes, huevos, grasas para estar bien y tampoco es beneficioso comer únicamente los alimentos recién mencionados.

Hay que tomarse un tiempo para reflexionar si realmente necesitamos hacer dieta y en todo caso hacer una consulta con un especialista. Debemos dejar a un lado los estereotipos, lleva tiempo, pero hay que empezar.

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