Ley de obesidad: Es urgente la reglamentación

Argentina figura en el puesto 7 entre las 10 naciones con más personas gordas del planeta. El 53 por ciento de la población es obesa o tiene sobrepeso, y tiene diabetes, colesterol alto e hipertensión, con riesgo de mortalidad prematura de la mano de las enfermedades cardiovasculares.

El 16 de noviembre de 2012 se celebró en nuestro país un nuevo Día Nacional de Lucha contra la Obesidad. En este marco, diferentes actividades y charlas apuntaron a seguir aumentando la conciencia de la población acerca del impacto que tiene esta enfermedad crónica sobre la salud, cuáles son sus complicaciones más frecuentes y todas las estrategias de las que se dispone para combatir exitosamente la obesidad.

La tendencia mundial revela un aumento sostenido del sobrepeso y la obesidad incluso en naciones que gozaban de los índices de masa corporal más sanos y, especialmente, porque Argentina no es la excepción a esta regla.

Cada vez son más

Un estudio reciente se ocupó de averiguar en qué grado los hábitos que componen el estilo de vida de un país tienen una profunda raíz social, económica y cultural y cómo estos hábitos pueden ser los responsables de convertir a una nación en la más gorda (o delgada) del planeta.

Los investigadores descubrieron cómo la americanización del consumo, gracias a la globalización del comercio, cruzó fronteras e instaló las gaseosas comunes, las superhamburguesas, el sobrepeso y la obesidad en la mesa de asiáticos y europeos. Estados Unidos ya no lidera el ranking de sobrepeso y obesidad. Este puesto lo tiene -según el informe publicado en la prestigiosa revista The Lancet- la pequeña isla de Nauru (Pacífico sur), con 14 mil habitantes, donde se registró el promedio de IMC (Indice de Masa Corporal) más alto: 33,9 en los hombres y 35 en las mujeres.

Otra muestra del enorme impacto que tiene la globalización en los hábitos es Rusia, donde la cifra del sobrepeso y la obesidad se incrementaron del 19 por ciento de la población hace una década al 23 por ciento en la actualidad. Según datos del Instituto de Investigación Científica de la Academia Rusa de Ciencias Médicas, 1 de cada 2 personas mayores de 30 años tiene problemas con su peso corporal.

China es otro ejemplo: el índice de personas con sobrepeso y obesidad escaló del 6 al casi 35 por ciento en los últimos 30 años, lo que afecta negativamente la economía del país debido a los costos sanitarios asociados a la atención médica de esta enfermedad y sus complicaciones.

Para Paul French y Matthew Crabbe, autores de Fat China (China obesa), la culpa no sólo la tiene la invasión de la cadena de comidas rápidas; ellos teorizan sobre otra causa para esta tendencia: la política del hijo único. “Tenemos una generación que no sólo no tiene hermanos sino que tampoco tiene tías ni tíos. Esto llevó a lo que podríamos llamar el síndrome de seis bolsillos para uno, o del pequeño emperador como se lo llama en China. Es decir: un solo niño con dos padres y cuatro abuelos que gastan todo su dinero en él. Y, por supuesto, después de generaciones de no tener suficiente, no quieren decir no a sus niños. Quieren darles todo y, sin duda, así lo echan a perder”, afirman los autores.

¿Y los delgados?

Del otro lado están Suiza, Francia e Italia, siendo este último el único en que el Índice de Masa Corporal en las mujeres descendió en los últimos años. ¿Las claves? Tienen las porciones más chicas de Europa: *No pican entre comidas ni saltean el desayuno. * Disfrutan del placer de comer (chocolate, pastas, buenos quesos y vinos), pero con moderación.  * Son amantes de la comida casera y apagan la televisión al sentarse a la mesa. * No ponen excusas a la hora de sumar minutos activos: si no hay tiempo para el gimnasio eligen alguno de los trayectos del día para hacerlo a pie.

Argentina, en tanto, figura entre las 10 naciones más obesas con el séptimo puesto. Según publica The Lancet, los hombres tienes mayores problemas con su peso corporal que los varones mexicanos, y las mujeres están segundas después de las mexicanas.

El desafío es claro: la obesidad impacta negativamente no sólo sobre la salud de la población sino, además, sobre el sistema económico y sanitario de cada nación debido al tratamiento de las múltiples complicaciones de la enfermedad.  Un país como el nuestro, que tiene más de la mitad de su población -el 53,4 por ciento- con exceso de peso (sobrepeso y obesidad) padece, además, diabetes, colesterol e hipertensión, aumentando considerablemente su riesgo de mortalidad prematura de la mano de las enfermedades cardiovasculares.

Mientras estos índices siguen creciendo, la ley de obesidad 26396, sancionada por el Congreso argentino en 2009, que reconoce la gravedad de la afección y dispone su cobertura en el plan médico obligatorio (PMO) por obras sociales y prepagas, sigue sin ser reglamentada, por lo cual su aplicación es parcial. Conquistar un peso sano es posible, y prevenir la enfermedad, también. Hasta que la norma no se cumpla en toda su extensión tendremos el futuro hipotecado. – Prof. Dr. Alberto Cormillot

Fuente:drCormillot.com

 

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