Los fabricantes de gaseosas prometen que sus bebidas tendrán menos calorías

Las compañías Coca-Cola, PepsiCo y Dr. Pepper se unen en un esfuerzo para combatir la obesidad que aqueja a los consumidores estadounidenses que beben productos azucarados

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Las tres compañías de gaseosas más grandes, Coca-Cola, PepsiCo y el grupo Snapple de Dr. Pepper, se han comprometido a reducir la cantidad de calorías que consumen los estadounidenses en bebidas azucaradas en un quinto en una década, con una combinación de marketing, distribución y empaquetado.

El compromiso asumido el martes en la décima Iniciativa Global Clinton anual, que esta semana se hizo en Nueva York, significó un reconocimiento por las compañías del rol que tienen sus productos en la crisis de obesidad del país y las tasas en ascenso de diabetes y enfermedades cardíacas que la acompañan.

«Esto es inmenso», dijo el ex presidente Bill Clinton. «Supe que puede significar la pérdida de un kilo por año en algunos casos.» Dijo que en las comunidades de bajos ingresos las gaseosas azucaradas pueden representar la mitad o más de las calorías que un niño consume por día. Las bebidas sin alcohol con azúcar representan 6% de las calorías diarias del consumidor promedio.

Las compañías apuntan a reducir el consumo de calorías de cada estadounidense en bebidas azucaradas en un 20% en promedio para 2025. Expandirán la presencia de bebidas de bajas calorías y sin calorías, así como envases más pequeños, y usarán sus capacidades de promoción para educar a los consumidores y alentarlos a reducir las calorías que beben.

El programa cubrirá máquinas expendedoras y heladeras en tiendas, así como los surtidores en restaurantes de comidas rápidas y cines. Las compañías son dueñas de casi todas esas máquinas, además de un tercio de las máquinas expendedoras y 80% de las heladeras.

La campaña también incluirá las tiendas de comida con promociones en los extremos de las góndolas y otros recursos de marketing. «Usaremos las palancas más críticas que tenemos a nuestra disposición y estaremos centrados en transformar el panorama de las bebidas en Estados Unidos, en los próximos diez años», dijo Susan Neely, CEO de la American Beverage Association (Asociación de Bebidas de Estados Unidos), cámara que agrupa al sector.

Las compañías han enfrentado una avalancha de propuestas regulatorias en los últimos años, que van desde un esfuerzo contencioso del entonces alcalde Michael R. Bloomberg en Nueva York por limitar el tamaño de los contenedores de gaseosas, hasta un proyecto de ley que no llegó a aprobarse en California que requería colocar etiquetas con alertas en tales bebidas.

Marion Nestle, profesor de nutrición y salud pública de la New York University y prolífico escritor sobre cuestiones alimenticias, señaló que las compañías han combatido tales esfuerzos vigorosamente.

Las ventas de bebidas azucaradas cayeron por más de una década, por la mayor conciencia de los consumidores respecto del vínculo la comida y su salud. De 2000 a 2013, las calorías consumidas a través de bebidas azucaradas cayó 12%, según Beverage Digest, lo que se atribuye a la baja de las ventas de gaseosas, y un mayor consumo de agua y bebidas de bajas calorías.

En ese tiempo, las compañías de gaseosas han expandido sus carteras para incluir aguas, jugos y bebidas energizantes y deportivas, y siguen diversificándose.

Los defensores de la salud consideraron que el anuncio del martes es poco más que otro ejemplo del poder de marketing de la industria.

«Sospecho que están prometiendo lo que sucederá de todos modos», dijo Kelly Brownell, experto en obesidad y decano de la Sanford School of Public Policy (Políticas Públicas) de la Duke University. «Todas las tendencias muestran un consumo en caída de las bebidas de altas calorías, ¿entonces qué puede ser mejor para las relaciones públicas que prometer hacer lo que de todos modos está sucediendo?»

Clinton dijo que reconoce lo difícil que será para los consumidores cambiar sus hábitos. «Cuando estaba en mi primer año en la universidad, tratando de vivir con un dólar diario, bebía al menos una y a veces dos botellas pequeñas de Royal Crown Cola al día, porque costaban 15 centavos», dijo.

Pero luego de una operación del corazón en 2004, Clinton cambió radicalmente su dieta. Dijo que ahora bebe mayormente agua o té helado, aunque le gusta Gatorade G2, una bebida deportiva con 30 calorías.

Traducción de Gabriel Zadunaisky.

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