Mejora tu trabajo moviéndote cada dos horas

Pasar demasiado tiempo sentado en el puesto laboral no significa estar produciendo más ni mejor, sino más bien todo lo contrario.

Existe un perjudicial mito que indica que a mayor tiempo en la oficina, mayor productividad. Sin embargo es tan solo eso, un mito. La realidad es que la presencia no debe confundirse con la profesionalidad y mucho menos con la productividad. Lo que importa no es el tiempo que el trabajador está en su puesto de trabajo, sino la producción real que realiza.

Además es importante desconectar cada dos horas, porque está demostrado que a partir de los 90 minutos nuestra atención decae. Descansar un poco cambiando de actividad, o simplemente dando un pequeño paseo de un par de minutos para desconectar, nos permite volver con más atención y eficacia.

El uso del tiempo es de vital importancia. De hecho, un estudio del Brigham and Women’s Hospital de Boston y de las universidades de Harvard y Louisiana State, publicado en el British Medical Journal, demuestra que limitar los momentos que pasamos frente al televisor a un máximo de dos horas al día podría alargar nuestra vida en un año y tres meses.

En cuanto al tiempo que consumimos en nuestro puesto laboral, The New York Times publicaba recientemente los resultados de otras investigaciones científicas que aseguran que, al quedarnos sentados todo el día –en la oficina, por ejemplo–  causamos una serie de importantes efectos nocivos a nuestro metabolismo.

Lo realmente preocupante es que mientras los estudios publicados en el British Medical Journal aseguran que tres horas al día de actividad física aumentan nuestra esperanza de vida una media de dos años, las conclusiones que aparecen en The New York Times afirman que poco importa el ejercicio que hagamos, porque la actividad física no compensará el daño de un sedentarismo excesivo: nos hacemos más obesos y relentizamos nuestro pensamiento y creatividad.

Sabine Schaefer, experta del Max Planck Institute for Human Development de Alemania, afirma que hay que levantarse periódicamente del puesto de trabajo y caminar cuando se realiza una actividad intelectual, a la par que asegura que ciertas pequeñas distracciones en la oficina, lejos de ser una pérdida de tiempo, aumentan la productividad, ya que dan refrigerio al cerebro y capacitan para una mayor concentración posterior.

Susan Scott, fundadora de la compañía de desarrollo y formación de ejecutivos Fierce Inc., argumenta que “si la gente hace bien su trabajo, no debería preocuparnos que existieran ciertas distracciones”. Según Scott, “lo último que una empresa debería hacer es establecer una regulación que restrinja las actividades lúdicas en horario de trabajo”.

Los problemas, así como el sedentarismo, limitan nuestra capacidad creativa. Está demostrado que las grandes ideas surgen en los momentos de relax.

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