Obesidad: la trampa de la negación

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Resistirse a ver diferentes aspectos de la realidad es mucho más frecuente de lo que imaginamos. Cómo revisar ese rechazo para avanzar más rápidamente hacia la recuperación.

La negación es un mecanismo mucho más frecuente de lo que imaginamos. Todas las personas solemos ofrecer resistencia a diferentes aspectos de la realidad. Si usted necesita tratar la obesidad es importante que revise su relación con la negación: eso le permitirá sortear barreras y avanzar más rápidamente hacia un mejor estado de salud.

Qué negamos

* El grado de sobrepeso u obesidad. Por ejemplo, las personas tratan de no sacarse fotos de cuerpo entero (o se ponen detrás de otros) ni mirarse al espejo.

* Lo que comemos. Tanto en cantidad como en calidad.

* La dependencia de la comida. La persona cree que podrá comer con moderación o hacer dieta en cualquier momento que se lo proponga.

* El dolor. Especialmente el que causan los comentarios y chistes relacionados con la obesidad o la apariencia.

* La falta de actividad física. La persona cree que se mueve cuando en realidad no lo hace.

* Las ganas de adelgazar. Se niega el deseo de bajar debido al miedo que genera pensar en la posibilidad de fracasar en el tratamiento.

* La enfermedad. La persona asegura que es algo pasajero y no un problema crónico.

Cómo negamos

Utilizamos diferentes modos:

* Simple. «No estoy gordo, estoy hinchado».

* Argumentado. «Yo como porque… estoy nerviosa / me baja la presión / necesito algo dulce / acompaño a mi marido / tengo acidez…»

* Minimizado. «Tan gordo no estoy…»

* Proyectado. «Desde que nos casamos vos…»

* Intelectualizado. «La razón por la que como mucho es…»

* Hostilizante. «A mí nadie me dice lo que tengo que hacer.»

* Postergador. «El lunes empiezo», «Cuando quiero me pongo».

Para trabajar

* ¿Con qué negación/es me siento más identificado?

* ¿Cuál es mi forma más habitual de negar? ¿Uso más de una?

Superar la negación

En el proceso hacia la recuperación es frecuente atravesar diversas etapas, que van desde la negación hasta la aceptación, etapas descriptas por primera vez por la médica psiquiatra suizo-norteamericana Elisabeth Kubler Ross.

* Negación. Mecanismo inconsciente que protege del dolor de saber y del dolor de tener que cambiar. Es el eje de la enfermedad crónica y de las adicciones. En esta etapa la persona no ve el problema. «Yo no tengo nada», dice. En este momento conviene dedicarse a responder las preguntas del recuadro de más arriba.

* Rebelión. La persona reconoce que tiene un problema pero se enoja con la situación. «¿Por qué a mí?», dice. Conviene enfocarse en las ventajas y desventajas de cambiar.

* Negociación interna. La persona entiende que tiene un problema y cree que le será posible manejarlo por su cuenta. No se entrega al tratamiento. «Yo puedo solo», dice. Es interesante como ejercicio hacer una lista de razones para realizar el cambio.

* Reflexión. Es el comienzo de la cooperación. La duda permite empezar a darse cuenta y escuchar las indicaciones. «¿Seré capaz de hacerlo si pido ayuda?», se pregunta. Es el momento de planear estrategias y objetivos que resulten realistas.

* Aceptación. Es la etapa de la apertura mental. La persona reconoce la necesidad de la ayuda externa, lo cual permite una mejor relación con el tratamiento. «Tengo un problema y necesito ayuda», reconoce, y firma la paz con la enfermedad. Es el momento de trabajar para reafirmar el compromiso de seguir siendo el gerente de la propia salud.

Darse cuenta es el primer paso hacia la solución.

Fuente: http://drcormillot.com/

1 comentario
  1. cuando uno lo reconoce puede cambiar …y tmb tiene q reconocer q solo no se puede la ayuda del profesional es importante .

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