Según la ciencia, estas 14 cosas engordan

Una multitud de factores influyen a la hora de sumar kilos. A continuación, desenmascaramos algunos de los aliados más desconocidos de la obesidad.

1.Comidas en familia

Según un estudio de las universidades de Minnesota y de Columbia (Estados Unidos) publicado en Journal of Pediatrics: una o dos comidas familiares a la semana son suficientes para reducir el riesgo de obesidad.

2. Los hermanos y amigos gorditos

Tener un hermano obeso duplica su riesgo de serlo y la posibilidad aumenta si este es mayor y del mismo sexo, según sostiene Markos Pachucki, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en un artículo publicado en American Journal of Preventive Medicine.

Así como también los amigos con sobrepeso, porque el exceso de kilos se contagia, como ha constatado el doctor David Shoham, de la Universidad de Loyola en Chicago, en un estudio sobre 1.800 adolescentes (PLoS One).

3. El año de nacimiento

Si ha nacido después de 1942, esté atento. Existe una conexión entre una variante en el gen FTO y el año de nacimiento que favorece la aparición de obesidad, una correlación que es el doble de fuerte entre los nacidos después de 1942.

4. Las bacterias intestinales

Si entre los millones de microorganismos que se alojan en el aparato digestivo se encuentran bacterias de la familia Christensenellaceae está de enhorabuena, ya que le protegen del aumento de peso (Cell). Aunque este microorganismo se hereda, su hallazgo abre la puerta a diseñar tratamientos probióticos personalizados contra la obesidad.

5. Los restaurantes con música clásica

Un estudio británico de las universidades de Leicester y Surrey Roehampton ha comprobado que se consumen más alimentos y café en los locales cuando hay música clásica de fondo que cuando suena otro tipo de melodía.

6. El trabajo nocturno

Trabajar por la noche engorda, y no es porque se coma más, sino porque se altera el ritmo circadiano. Las personas estamos programadas para dormir cuando no hay luz y comer de día. «El trabajo por turnos durante la noche interrumpe el sueño y rompe el ciclo fisiológico y esto provoca una disminución del gasto energético diario total», concluye un estudio realizado por científicos del Instituto Médico Howard Hughes (Texas), y recogido en la revista científica PNAS.

7. Dormir poco

El déficit de sueño engorda: está comprobado científicamente. La explicación es que el sueño desempeña un papel relevante en el metabolismo energético, de forma que al no dormir comemos más, como un mecanismo fisiológico de adaptación para mantener la vigilia. Una investigación publicada recientemente en American Journal of Clinical Nutrition ha encontrado también que dormir más se asocia a un menor índice de masa corporal (IMC) y una mejor alimentación.

8. Vivir en Irlanda

La explicación a estas estimaciones, realizadas por el Foro de Salud de Reino Unido en colaboración con la Oficina Regional de la OMS para Europa, se encuentra en el modelo económico. «En los mercados liberales, como Reino Unido e Irlanda, las multinacionales de la alimentación promueven el consumo excesivo”, sostiene la doctora Laura Webber, coautora del informe, que se presentó en el último congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.

9. Contaminantes ambientales

Las sustancias de desecho del pesticida DDT, o del lindano son algunos de los contaminantes que se acumulan en el tejido graso de las personas, favoreciendo el desarrollo de obesidad y el aumento del colesterol en la sangre, según ha comprobado un grupo de científicos de la Universidad de Granada.

10. Ver la televisión

Si estás más de dos horas frente al televisor. Se incrementa un 23% el riesgo de obesidad (por no hablar del 14% del riesgo de desarrollar diabetes), advierte un informe de la Universidad de Harvard.

11. Dormirse con la televisión encendida

Seguro que más de una vez se ha dormido arrullado por el sonido de la tele. Ese pequeño placer puede hacerle subir de peso. ¿Por qué? Según Ahmad Agil, investigador de la Universidad de Granada, la exposición a la luz artificial durante la noche mientras dormimos -como la que emiten la televisión, el ordenador o una lámpara encendida- reduce los niveles endógenos de melatonina, una hormona que se libera durante la noche para regular los ritmos circadianos y que posee un potente efecto antioxidante y antiinflamatorio.

12. El estrés postraumático

«Las mujeres que sufren estrés postraumático aumentan de peso más rápidamente y son más propensas a padecer obesidad que las que no atraviesan esta situación», asegura un estudio de las universidades de Harvard y Columbia, publicado en Archives of General Psychiatry. Pero hay una buena noticia: cuando disminuyen los síntomas de este trastorno, el riesgo de obesidad se reduce notablemente.

13. La depresión y la ansiedad

La tercera parte de las personas estresadas pierde el apetito y adelgaza, pero más de la mitad reacciona al estrés comiendo. Además, la hormona del estrés, el cortisol, sensibiliza ese sistema de recompensa y se favorece la ingesta compulsiva de alimentos muy calóricos. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma:

“Ansiedad y estrés son dos situaciones que se repiten con frecuencia en nuestras consultas. Los problemas económicos y laborales conducen a buscar la felicidad en la comida, y especialmente en dulces, que palían la agitación”.

14. Algunos productos desnatados

Un estudio publicado en el Scandinavian Journal of Primary HealthCare concluye que el consumo de lácteos ricos en grasa se correlaciona con un menor riesgo de desarrollar obesidad central. La nutricionista Natalia Galán, del Servicio de Promoción de la Salud de Sanitas, añade: «Los productos light no siempre ayudan a adelgazar, pues que tengan un 30% menos calorías que el producto inicial no es sinónimo de que no vaya a engordar. Muchos se anuncian como light y tienen más calorías que los que no lo son».

Fuente: http://www.mdzol.com/

3 comentarios
  1. Karina yo era flaca y pero a mi pareja le gusta comer comida chatarra en abundancia desde que estamos juntos aumente 20 kg empece a adquirir sus costumbres

  2. El punto dos me parece una perfecta estupidez, que el tener amigos adolescentes gordos aumenta el riesgo de engordar xq se contagia ??? Y después no quieren que nuestros hijos adolescentes obesos sean discriminados x favor un poco de seriedad , como lo dice un estudio de una Universidad Americana, resulta que hay que darlo por cierto ?
    Puedo llegar a entender lo de los hermanos por un tema genético, pero los amigos ???

    1. En respuesta a Karina, me parece que con «contagioso» se refiere a que al compartir muchos momentos con amigos obesos te van a impulsar a comer mas, porque vas a estar presente cuando ellos coman. Supongo, no se, no soy una cientifica ni nada… jajajaja

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